Occult Philosophy

En mis relatos de terror, misterio o fábula suelen haber elementos relacionados con el mundo paranormal, la magia o los fenómenos ocultos de la mente. La introducción de estos elementos no es arbitraria y obedece a mi interés personal por el estudio de su significado, incluyendo la evolución de su papel integrador dentro de la historia de la literatura. No obstante, llegados a este punto he de aclarar que mi acercamiento a estos elementos es académico, en un sentido filosófico, cultural e histórico y en ningún momento mantiene relación alguna con la interpretación que de ella hacen grupos pseudoesotéricos, sectas posmodernas o vástagos de la nueva era. Esto, que debería parecer obvio, merece ser subrayado. Me interesan los filósofos herméticos de la antigüedad, los escolásticos medievales y los oscurecidos románticos de la era victoriana.  Pero también las mentes que los estudian y los analizan, incluyendo a los académicos humanistas, a los artistas (escritores, poetas, pintores…) que recrean su espíritu y cómo no,  a los investigadores independientes imbuidos por la noche eterna. A éstos últimos, a pesar de nuestras diferencias, tengo un especial aprecio. Mi rechazo va dirigido para todos aquellos profanos en el tema, enemigos del saber, que pretenden fundamentar su sabiduría en la nada y presentar un conocimiento esotérico que simple y llanamente, no lo es.

Tengo formación científica, si se permite, en el campo de la psicología y como historiador soy miembro asociado de la ESSWE, asociación vinculada al esoterismo occidental; mi acercamiento a estos temas, es por tanto, profesional, racional y crítico. En mis estanterías hay manuales académicos de paleografía, codicología, iconografía, historiografía, historia cultural, fenomenología, metafísica, semiótica, hermenéutica y teoría literaria. Dispongo pues de fuentes tanto metodológicas como meramente especulativas en el campo de la filosofía, la teología, el psicoanálisis o la espiritualidad. No soy experto académico, ya que no he optado por el doctorado ni me he centrado en un solo campo, pero lo que quiero decir con esto es que su estudio no me es desde luego ajeno y entre otras cosas, que estoy vacunado contra la falsa erudición. Este proyecto por tanto se desvincula del acercamiento oscurantista promulgado por magufos o sectarios sin formación ajenos al mundo académico que tratan de promover las pseudociencias por puros intereses narcisistas y crematísticos. No, el kybalión no es hermético, la homeopatía no funciona y la gnosis no es vikinga, que no le engañen. Si usted tiene poderes, cura con las manos, lee el tarot, se ha inventado su propia religión ibérico-esquimal, se cree experto en todo sin estudiar nada o se cree mejor que los demás y proyecta en el mundo las miserias de su alma, por favor, no me lo haga saber constantemente en el formulario, yo sólo soy un hombrecito con sombrerito de papel, nada más. Tranquilícese, respire, lea mucho, deje de cazar moscas y acuda a un profesional.

  • Gnosis

En mis escritos se pueden encontrar algunos relatos donde se percibe una clara atmósfera gnóstica. En ese sentido podría destacar mi pasión académica por la historia de la gnosis en la antigüedad tardía, el neoplatonismo y todo el desarrollo del cristianismo heterodoxo hasta la eclosión de los grupos presuntamente esotéricos que tratan en vano de rehacer dicho saber a partir del siglo XIX, bien a través de la religión, los círculos secretos o del pensamiento junguiano ya en el XX. En algunos de mis relatos, por tanto, hay ciertos elementos sincréticos, una concepción dual del universo (incluyendo la divinidad), la descripción de procesos iniciáticos y una inclinación a describir o reelaborar concepciones tales como la creación, el mundo espiritual y la vida después de la muerte. En este campo han ejercido influencia sobre mí los textos gnósticos clásicos, incluyendo la barbelognosis, los textos valentinianos y la Biblioteca de Nag Hammadi. Me gustaría en este caso recomendar las obras de Francisco García Bazán, Antonio Piñero y Armand Puig Tàrrech.

  • Hermetismo, esoterismo y ocultismo

Además de los componentes gnósticos, en mis escritos de misterio-terror hay una tendencia a incluir elementos que han estado vinculados al hermetismo, al ocultismo o al esoterismo aunque estos términos bien deberían representarse por separado. Dentro de estos fenómenos asociados estoy hablando de magia, alquimia, cábala, astrología y teúrgia. Dentro de la primera rama podría destacar mi interés por las figuras míticas de Hermes Trimegisto y el Λόγος τέλειος y la recepción de su Corpus en autores del renacimiento como Marsilio Ficino o Agrippa de Nettesheim. No obstante, mi interés siempre ha ido encaminado hacia el esoterismo religioso y la construcción de modelos trascendentales, tanto en la teología convencional como en las corrientes paralelas, desde el rosacrucismo, el martinismo y la masonería hasta la antroposofía, la teosofía y la cristología, pero estamos hablando en este caso del esoterismo contemporáneo. Muchas veces me interesa analizar sus creencias, los esquemas y conceptos que manejan, pero a veces también simplemente maravillarme de su espíritu romántico. En mi biblioteca encontrarás autores variados como François Secret, René Guénon, Gérard Anaclet Vincent Encausse, Antoine Faivre, Lynn Thorndike, Auguste Viatte o W. J. Hanegraaff. Si usted quiere saber más de estos temas puede ponerse en contacto conmigo, pero recuerdo que no soy ningún experto en la materia.

Psicología anómala y alteraciones de la conciencia

Aunque no es un tema que investigue en absoluto, también hay elementos relacionados con el mundo de lo paranormal que aparecen en mis escritos. Estoy hablando del espiritismo, los fenómenos ocultos de la mente, los Psi Phenomena, la reencarnación y otros fenómenos vinculados (ESP, PK, DMILS, NDEs…). Aunque no crea personalmente en estos fenómenos en cuanto a la interpretación que la parapsicología clásica ha hecho de ellos, he de reconocer que siempre me ha llamado la atención la posibilidad de que detrás de éstos haya una explicación científica vinculada en muchos casos al funcionamiento de la consciencia humana. En el campo del espiritismo me he decantado siempre por el contexto socio-cultural, así como el significado social que hay detrás del surgimiento de muchos de estos grupos; sin embargo, he de explicitar que la parapsicología que aparece en mis escritos es la que está fundamentada actualmente en autores como John Palmer, Benjamin B. Wolman, Greyson, Alvarado, Evrard y Etzel Cardeña. Son autores que estudian los fenómenos anómalos desde una perspectiva más objetiva, con formación, hipótesis y metodología, entendiendo que en muchos casos su funcionamiento puede ser explicado por fenómenos alterados de la consciencia, cogniciones anómalas (AC) o creencias culturales que desbordan el diagnóstico clásico. Pero no todo gira alrededor de los fenómenos inexplicables, también me interesan otros conceptos como el de emergencia espiritual constituido por la psicología transpersonal y los estados inducidos de consciencia, incluyendo la psiconáutica, la terapia lisérgica y los estudios de Louis Lewin, Jonathan Ott, S. Weir Mitchell, Richard Evans Schultes y Robert Gordon Wasson sobre el mundo de los enteógenos. Como psicólogo, no creo realmente en la validez demostrada de este tipo de acercamientos y también quiero resaltar que las terapias con psicofármacos (legales o no) pueden tener efectos contraproducentes. Pero he de reconocer que hay ciertas prácticas no científicas que he experimentado como el rebirthing, las constelaciones familiares y la hipnosis que me han sido de utilidad y han cambiado mi manera de percibir la consciencia humana y la relación del hombre con su entorno. A parte de Ken Wilber y Stanislav Grof, también me gustaría recomendar otros autores como Jean Gebser en el campo de la filosofía o Jean Clottes y Lewis-Williams en el campo de la prehistoria.

Aviso a navegantes

Este apartado está dedicado a aquellas personas que han entrado en este blog buscando palabras clave relacionadas con alguno de estos tres submundos. Me gustaría advertirles de los peligrosos tiburones que nadan en estas aguas. Por ello, introduciré el tema desde una perspectiva individual.

He de decir que he sufrido experiencias cercanas a la muerte que me han marcado hasta el punto de desviarme de los objetivos que tenía planeados en esta vida. Fueron temas traumáticos, seguidos de una dura rehabilitación y por eso prefiero obviar los detalles, aunque en algunos de mis relatos más extraños siempre aparece ese famoso túnel y ciertas sensaciones de soledad que llegué a experimentar en otras ocasiones. También experimenté en mi juventud e infancia, lo que algunos llaman viajes astrales, que no son más que ciertos sueños lúcidos en los que uno se imagina fuera del cuerpo. En aquella época, era un tema tabú y todavía lo es para la mayor parte de falsos profesionales. Si pudiera darles un consejo es que no acudan, como hice yo, a gente relacionada con la magonia o la superchería. Me topé con personalidades sádicas, a veces con alteraciones neurológicas (incluyendo epilepsias), TOCS religiosos, trastornos cognitivos y una evidente falta de empatía. Algunas de estas personas siguen pululando por ahí, con blogs, webs, asociaciones e incluso canales de vídeo. Aunque resulte obvio decirlo, estos personajillos, en el fondo, no se creen ni sus propias mentiras. Si se acercan a usted es sólo por intereses narcisistas y crematísticos. Y eso si tiene suerte, porque también hay psicópatas y sociópatas con fuertes deseos lascivos que son capaces de todo por apropiarse de su cuerpo.

No acuda a estas personas bajo ningún concepto. Si tiene algo de experiencia los descubrirá fácilmente. Lo primero que verá en ellos son esos ojos de lagarto, desprovistos de emoción, empatía y dulzura, algo que combinarán con conductas anómalas como pueden ser cambios de humor bruscos o mecanismos primitivos de defensa. Algunas veces los reconocerá al ver cómo se describen ellos mismos en los demás como ‘vampiros psíquicos’ (proyección) o manifiestan una conducta predatoria hacia sus víctimas directamente sin tapujos. Anclados en un desapego patológico, estas personas abusan y domeñan a sus presas, abandonándolas cuando han cumplido con su función o ven que ya no pueden arrebatarles nada más. Lo segundo es la falta de educación, tanto académica como personal. Y eso siempre irá acompañado de una pobreza intelectual. Se les caracteriza porque no tienen formación, ni universitaria ni académica y si la tienen, siempre será una licenciatura fácil en humanidades que no va continuada por estudios de posgrado; no cuentan tampoco con formación básica ni en investigación, ni en análisis de textos ni en cultura general, ni siquiera los que poseen estudios superiores. Y eso se nota por la vaguedad terminológica de la que hacen gala, por la pobreza lingüística de sus textos y por entremezclar autores o ideas que no tienen nada que ver entre sí. Si leen, consultarán textos aleatorios sacados de Blogs escritos por charlatanes. En el mejor de los casos, leerán libros aleatorios sacados de Amazon, de autores variopintos sin el menor ápice de seriedad. Los reconocerá también por la maraña intelectual de sus ideas y por hablar de autores sin realmente haberlos estudiado. Pocas veces construirán esquemas mentales complejos y casi siempre mantendrán varios esquemas incompatibles desconectados entre sí. Por eso los verá saltar rápido de idea en idea, produciendo razonamientos encadenados desprovistos de fundamento e incluso en algunas ocasiones cambiarán de religión o creencia como quien cambia de chaqueta, sin llegar realmente a profundizar en ningún dogma. Otro rasgo curioso será su narcisismo, el cual pueden combinar o camuflar con otros rasgos más patológicos. Sus limitaciones se verán recompensadas por creencias anómalas, bien con la convicción de poseer poderes especiales, un destino privilegiado en la historia de la humanidad o incluso dones intelectuales que sólo toman forma real por el contraste con sus iguales. Mientras un historiador, después de máster y doctorado, dedicará 12 horas diarias con estudio riguroso para terminar a los 50 años siendo un experto nada fuera de lo común en la astrología de la Francia del siglo XIV, éstas personas, sin formación y con meras lecturas superficiales de Internet, se creerán auténticos maestros esotéricos reconocidos de todas las disciplinas del mundo y evidentemente, tratarán de cobrar por ello, porque todos ellos, en el fondo, terminan deseando el dinero y el poder. Pero lo peor de todo no será la patología en sí misma, sino la conducta que manifiestan para conseguir lo que quieren y esa es la parte realmente peligrosa.

Esta descripción no es más que una mera caricatura de uno de los prototipos de farsante que más he podido reconocer, pero tenga en cuenta que hay otros monstruos más peligrosos habitando las estepas. Por ello, si reconoce algunos de estos rasgos en conjunción, es mejor que huya y se aleje de esa persona. Créame si le digo que a la mínima intentarán sacarle los ojos y luego tratarán de victimizarse ante usted para evitar su marcha. De paso, analice también por qué usted ha buscado a estas personas o la razón última de su insospechado masoquismo. Si desea consultar a los expertos, búsquelos en el mundo académico o en revistas de gran renombre; si busca conocer el por qué de estas creencias, lea, medite y profundice en la filosofía, la religión o el psicoanálisis. Consulte a teólogos, sacerdotes de verdad, doctores sin enchufe, maestros espirituales reconocidos y fórmese una opinión prudente y razonada. Nadie va a ponerle en contacto con los seres queridos que se fueron, ni va a curarle con las manos y mucho menos aún, saber su futuro o pasado a través de unas cartas que ni ellos mismos saben de dónde vienen, quién las creó y por qué. Cualquier persona que tuviera ese don, evidentemente no tendría la necesidad de ir cazando a la gente por ahí o haciendo proselitismo entre gente que ellos mismos perciben como potenciales ignorantes. Bajo este paradigma claro y evidente, redirija su interés.

Créame si le digo que la inteligencia, la sabiduría y el corazón, siempre van de la mano y aparecen juntos en la misma persona. Si uno de los tres falta, es que los otros dos nunca han estado ahí, sólo una leve ilusión mantenida por la esperanza en el otro. Les puedo decir que con el tiempo, a pesar de mis contratiempos, aprendí a distinguir a estas personas, a poder alejarme de ellas y buscar la felicidad allí donde reina la concordia y el conocimiento. Yo cambié de rumbo, crecí y mejoré. Esas personas continúan y continuarán en su mundo de mentiras, repitiendo una y otra vez sus miserias. Quizá nunca llegué del todo a perdonar a algunas de ellas, pero por lo menos empecé a comprender, sin eliminar el componente personal, la razón de sus fechorías y la dinámica que mantenía sus vidas. Que una persona acumule varios trastornos, haya tenido una infancia perturbadora o sufra una perversión, no le exime de la culpa, pero saberlo ayuda a dejar de echarse la culpa. Si alguna de estas personas le hace daño, le usa para luego deshacerse de usted, le saca dinero deshonradamente o le da falsas esperanzas con su enfermedad, abandone su retroflexión o narcisismo respondiente y deje de mirar en su persona, la razón del comportamiento ajeno. Usted no tiene la culpa y ni es causante directo de su sufrimiento. Dejar de pensar en eso no es fácil y las emociones a veces son como una corriente al que sucumbe el alma. Si tiene graves problemas o emociones que no puede soportar, acuda a un terapeuta profesional.

Si tiene cualquier duda puede mandarme su correo desde el formulario. Leeré detenidamente su correo y trataré de responderle lo más pronto posible.