Rimas tempranas (2021)

Publicado por

California

Arrecifes

Media vida tratando de odiarte,
y cada noche me tuviste cautivo,
en mi mente brotaba el olvido,
pero en el fondo no dejaba de amarte.

Con cada luna florecía tu imagen,
y mi corazón dañado temblaba,
creyendo que libre se hallaba,
del embrujo de tu eterno oleaje.

Atrapado en un círculo de piedras me encontré orando por ella,
por quien la noche se llena de estrellas
con aclamado resplandor de luna,
y con su voz destierra tinieblas,
conjurando silencios de plata.
Ella, quien engendra bellezas eternas
mientras su llanto alimenta la tierra.

Buscar tu impávida y blanca mano,
marcada con relieve profano,
siempre impoluta bajo la luna,
sobresale buscando ternura,
provocando terrible locura,
y a veces eterna sepultura.
Pido a la noche extraño milagro,
que nuestro amor sea conjurado.

Menos trémulas que forman la niebla,
tantean la tumba que suda tinieblas.
A su alrededor lucen macabros fantasmas,
funestos vientos que proceden del alma.

Corazones roídos,
que desoyen tormentas,
apaciguan las flemas
y permanecen unidos.

La vi correr en el bosque, descalza,
cubierta con un manto de estrellas.
Sus cabellos de plata ondeaban al alza
y sus manos azules me hablaban
de la memoria de los mares en calma.
Un simple instante y nuestros sueños se acariciaron.
Desde entonces sueño con su mar.

Bajo el dolmen un joven dormía,
intentando siempre soñar con ella,
con su querida y lejana estrella,
la que ya nunca conoce el día,
y cada vez que la recuerda,
escucha pasos en la noche fría,
paseando silenciosa por la era,
ella, quien acaricia su mejilla.

Tus espinas crecen en mi interior
y florecen como ídolos en la noche señalada.
Hago de tu dolor, infernal morada,
tanatorio de deseos incomprensibles,
perfumadas nubes de otoño.
Y antes de soñar, comprendo que tú y yo
siempre hemos sido uno en el camino a la soledad.

Cavaron profunda fosa en la tierra
y la enterraron allí donde su cuerpo se convirtiera de nuevo en rosa.

Pradera

Sonámbulos pájaros que atraviesan la luna,
en busca del sonido de mares lejanos,
y planean voraces sobre tiempos no natos
hasta finalmente zambullirse en la bruma.

Las nubes saladas lloraban,
y el mar llovía entre sombras.
En cada reflejo veía sus olas,
y de lejos las sirenas cantaban.

He cruzado la niebla, sí,
buscando tu presente mirada,
mas no encontré el candor
[esperado/esperanzado]
de tus [sus] atardecidos besos.
Sólo caricias [de] niebla dispersa,
que cubren y descubren mi alma.

Devorados ya los colores de la noche,
caen gotas de arena sobre mi música,
como silencios en lo alto de una torre
sobre un mundo que ya no respira.

El frío viento de la noche, negaba siempre su soledad,
y a su alrededor, campo eterno hasta el horizonte,
un campo de giralunas, silenciosas [de tenues colores]
buscando estaban la voz creciente.

Siento hormigas caminando bajo mi piel, y en mis costillas,
una campana redoblar por cada uno de mis silencios.
[y miedos]
Mi cabeza estalla ante palabras abrasadoras,
como las que emergen de tus pupilas
antes de caer pesadas sobre mi debilidad.

Cueva

Arrastradas por la tierra, las cadenas,
oscurecidas por la pena, las mortajas.
Caminan ellos sin destino para toda la eternidad.

Soy sombra mutilada ante la puerta del orco,
en mí los pensamientos enraízan pasiones,
como ojos sin pupila que ocultan sus flores,
buscando la llama del primer sentimiento.

Dejó perdida su alma,
atrapada en lagos helados,
donde siempre reina la calma
pero los días se hacen amargos.

Sus ojos me hablaban de simas profundas,
de insondables secretos del mundo retirados,
de oscurecidos seres que vagan en penumbras,
de voces que emanan de nichos profanados.

Bajo una oscura ermita,
sobre los cristales rotos,
vivía una sombra maldita,
atrapada en tristes rostros,
de aquellos que negaron la vida.

Destrozados llegaron a la costa,
deformadas sus alas del fragor.
Quemaron con gran furia sus naves,
[al atardecer]
pues los vientos del tormento
carecían de cualquier dirección.

Se sonrojan sus vísceras al pasar el viejo candil
frente al roto espejo de los milagros donde las anclas nunca reposaron.
Sus manos se llenan de óxido y sus ojos enmudecen.
El vapor se va. Se lo lleva la nada.
[Aprox. de la met. crom.]

En las cuevas habitaban los ángeles,
frágiles potencias de lejanas noches,
desplumados sus corazones sin rostros,
tiernos besos que tiempo ha yacen rotos.
[nadie escuchaba las súplicas]

Mohosos pergaminos su mano sujetaba,
envejecidos huesos crujían sin cesar,
su ojo blanco la oscuridad observaba,
en su corazón sólo había gran pesar.

Perdida la magia en el mundo
el viejo brujo dejó de volar,
mas nunca cesó de escrutar
la lluvia del dios iracundo.

(Al que sueña eternamente)
Mar embravecido que desconoce dueño,
cuyas frondosas olas ocultan lo extraño,
convirtiendo su lejano aullido en sueño,
sepultando maldiciones de eterno engaño.

Un comentario

  1. Hola, no consigo contactar contigo. Me sale error cuando envío un correo a la dirección que me diste. Quería darte mi opinión sobre tu último post de forma más detallada. Un saludo.

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